Si Verdaderamente Buscas, Hallarás!

Muchas personas se acercan preguntándome ¿Cómo pueden buscar a Dios? O ¿Cuál es la manera correcta de encontrarlo? Otras personas preguntan ¿Cómo puedo ver a Dios? O ¿qué hago para estar más cerca de Él? Todo esto indica que hay una gran necesidad por encontrar verdaderamente a Dios y tener una relación real con Él, esto es bueno, siempre es bueno estar conscientes de nuestra necesidad de Dios. Pero muchas personas se encuentran frustradas espiritualmente, porque han intentado incansablemente en sus fuerzas tener una verdadera comunión con Dios.

Amados, es necesario que seamos reeducados en nuestra manera o forma de buscar a Dios. Antes de seguir con esta breve reflexión quiero mencionar una gran verdad y así romper con una gran mentira por la cual muchos no están entrando en la habitación de Dios. Nuestro Señor Jesucristo por medio de su sangre derramada por nuestros pecados nos ha hecho aceptables y deseables para Dios. No importa cuántas veces hallas caído o cuán grande sea tu pecado, la sangre de Cristo nos ha hecho deseables. Mientras te mantengas condenado por tus pecados, solo estás perdiendo tiempo, tiempo valioso dentro de su presencia. Esta mentira es el error número uno por el cual no nos permitimos entrar en la presencia de Dios.

La palabra de Dios nos enseña en Jeremías 29:13: “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” – Biblia RV. En la versión original hebrea dice: “y me hallaréis porque me buscaréis con todo vuestro ser.” Deseo que puedas hacerte una pregunta muy sincera, ¿estás buscando a Dios con todo tu ser? Creo fielmente en la oración y el ayuno, pero solo cuando es un impulso de nuestro interior, un clamor de nuestro ser.

Nuestro Señor Jesucristo no oraba y ayunaba porque tenía que hacerlo, Él oraba y ayunaba porque deseaba hacerlo, hay una diferencia entre estar obligado a algo y desear algo. Cuando estás obligado a hacer tantos métodos y pautas para llegar a Dios estarás bajo la disposición de tu carne, cuando ésta se canse o sea tentada abandonarás la oración y comunión. Pero cuando decides dejar que aflore tu deseo por Dios desde el interior de tu ser, no importará el cansancio ni la tentación, estarás en una comunión constante y sincera que permanecerá y podrás ver a Dios.

Dejar que aflore tu deseo por Él es rendirte y reconocer tu estado y necesidad, ser sincero y fiel en tu entrega, morir a tu voluntad y amar la voluntad de Dios, dejarte amar, separarte para ÉL. Tú haces que esta comunión sea constante, el apóstol Pablo dijo: ”orar sin cesar” esto no es un método ni una pauta, esto es: ¡Toma Su Mano y no la sueltes nunca, vive cada instante con Él, créele! Me encanta el testimonio y la actitud de a mujer con flujo de sangre que fue sanada por Jesús, esta mujer no entró en métodos, esta mujer no vio su condición de inmunidad, no vio sus debilidad física, ella fue más allá, ella no buscó a Dios con su carne, ella buscó a Dios con lo más profundo de su ser, con todo su interior y en esos instantes, en medio de la multitud, solo una persona tocó a Cristo, solo una era verdadera, solo una logró tener contacto solo una fue pura en su búsqueda, solo una estaba fuera de religiosidad y pudo tocar, ver encontrar, escuchar, sentir, y tener una conexión hermosa y poderosa con Dios. Amados, si tu deseo de encontrar a Dios es verdadero, entonces ¡Solo abre tu corazón a Él y búscale en espíritu y en verdad!

PS. FRANCO ARRIAGA